"Del nido a la red". La ida del hogar de los padres y la construcción de la autonomía en la adultez joven

 

El lenguaje nos permite la posibilidad de construir mundos. Cada palabra, más que representar un mundo que está allí afuera, lo inventa, le da forma a través de sus significados y sentidos. A su vez es en sí misma, metáfora que nos lleva a pensar un concepto en función de otro. Así cuando pensamos en la idea de nido y de red como momentos en el desarrollo vital de nuestros hijos, estas dos palabras abren posibilidades y realidades distintas. El concepto de nido , como el de red, invita a múltiples significados. Llenos de imágenes , formas, realidades.
 

El nido que contiene, que abriga, que brinda seguridad a seres pequeños e indefensos. Que se construye para esperar la venida de la nueva progenie. Que anticipa una nueva existencia. El nido al cual volver para alimentar, de boca a boca, a esos seres pequeños, que dependen de los adultos para crecer seguros,y así prepararse a salir al mundo donde espera lo desconocido y lo posible.
 

La red a su vez invita a la seguridad, a la protección frente a la caída, al acróbata que al realizar la hazaña de la pirueta, puede caer sin dañarse. Aprender sin lastimarse. Arriesgarse en un "contexto seguro". La red que se construye en la unión de diferentes cuerdas a través de nudos que hacen de esas uniones algo diferente a las cuerdas sueltas. Esas cuerdas, las personas individuales. Esos nudos, los vínculos. Los que sostienen en cada momento de nuestra existencia, a través de la conexión y el apego seguro , la construcción de la vida lo mas sanamente posible.
 

Entonces, nido y red, se vinculan en un proceso de desarrollo, desde la infancia dentro de la familia de origen a la adultez joven, donde la construcción de la propia autonomía toma forma.. Es en este proceso, donde la relación entre padre/madre e hij@ da lugar a un pasaje del nido a la red favoreciendo la autonomía del adulto joven y/o obstaculizándola . Permitiendo un duelo sano, donde la niñez idealizada da espacio a la autonomía adulta. 
 

Desde la temprana infancia existen ciertas pautas relacionales que hacen de ese niñ@ un adulto joven con dificultades para la ida del hogar. Algunas de estas pautas son: la excesiva sobre protección, estimulación, evitación de la frustración, no construcción de responsabilidades dentro del hogar según cada edad, adolescentización de los padres, falta de límites, conductas de consumo que cubran dificultades para el desarrollo emocional etc. De la misma manera, la puesta en juego de pautas donde se desarrolle la responsabilidad de los hijos frente a cada momento vital, es clave para que se habilite ese pasaje desde la niñez a la adultez , desde el nido a la red, de manera sana y segura.

 

Entonces a mayor responsabilidad de los padres menor responsabilidad de los adultos jóvenes y a menor responsabilidad de los padres mayor construcción de responsabilidad de los adultos jóvenes.
 

Si, como antes decíamos, este es un proceso que involucra un duelo vital tanto para padres como para hij@s, la aceptación explícita y conversada de la Pena y la Tristeza que este duelo conlleva, es un factor de protección/ evolución hacia la autonomía y el despegue de la familia de origen. 
 

Es fundamental poder construir conversaciones en torno de las necesidades, temores a lo nuevo, angustias por las distancia reales y simbólicas, fantasías de como la familia seguirá sin uno de sus hijos en el hogar etc. La conversación acerca de todos estos mundos emocionales, le permitirá a toda la familia en su conjunto y a cada miembro en particular, atravesar de forma positiva y no traumática un proceso de crisis vital. Del nido a la red.

 

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