Género & Familia

08/09/2017

 

Una pregunta en voz alta: Como enseñamos a nuestras hijas a ser mujeres y a nuestros hijos a ser varones?. Estas enseñanzas sostienen o desafían nuestros  propios aprendizajes de como ser mujeres y hombres?

Pensar la conexión desde una perspectiva de género es comprender que el ser varones y mujeres es mucho más que una distinción biológica/sexual sino que el concepto de género nos permite entender que la subjetividad masculina y femenina es una construcción social sostenida en un conjunto de creencia, valores, actitudes que definen lo que es ser varón y mujer en un tiempo  y cultura determinada.


A lo largo de la historia los varones fueron construyendo un sistema dominante, llamado sistema patriarcal, que los situó en una relación de poder por sobre las mujeres,  niñ@s, ancian@s, varones no heterosexuales. Esta subordinación de estos grupos minoritarios en términos de poder a su vez otorgó privilegios sociales e individuales a los varones. A su vez esta división genérica dio lugar en la era industrial a "la división sexual del trabajo".


La división sexual del trabajo trajo aparejada la división de las responsabilidades dentro de la pareja y de la familia. División que prescribe y proscribe lo que mujeres y hombres hacemos en el ámbito familiar y social. De aquí surge una pregunta: ¿cuan libres somos al generar los acuerdos en la pareja? y ¿cómo nuestro ser mujeres y hombres nos determina a hacer acuerdos donde lo que debemos y podemos como mujeres y hombres ya esta pre acordado culturalmente?


Los varones salieron de sus hogares en búsqueda del trabajo productivo (lo público, político, social, remunerado)  y las mujeres quedaron en el hogar haciendo el trabajo reproductivo, ámbito privado desarrollo del cuidado afectivo de los niñ@s y del trabajo doméstico).

Esta división entre trabajo productivo y reproductivo fue y sigue siendo uno de los pilares fundamentales en la evolución histórica de  la institucionalización de la Familia Tradicional como perpetuadora de los roles de género tradicionales , hegemónicos y patriarcales. Estos roles y ámbitos se fueron naturalizando en prácticas sociales construyendo subjetividades limitadas a lo que la sociedad consideraba que tanto mujeres y varones debían ser en tanto tales : "Lo que hace que un hombre sea un verdadero hombre y que una mujer sea una verdadera mujer y lo que no hace que un hombre sea hombre y una mujer, mujer".


Estas construcciones sociales de género moldean y determinan nuestra forma de transmitir a nuestras hijas e hijos lo que es ser una mujer y un varón. Así mismo configura la matriz relacional y de conexión emocional según estemos criando y educando a una niña o a un niño. O sea como les enseñamos lo que está bien y mal tanto a nivel de conductas, pensamientos y emociones.

 

Frases como " los hombres no lloran", "sos una nenita, maricón", "las nenas no dicen malas palabras", "parecen un machito", "no le hagas mas upa que lo vas a sacar putito" etc, etc dan cuenta de como estamos sujetos en nuestra manera de conectar y educar según el genero.

 

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